29/11/09
Lobo: HIGHWAY TO HELL #1
Fecha de portada: Enero de 2010
Guión: SCOTT IAN
Arte y Portada: SAM KIETH
Color: LEE LOUGHRIDGE
Letras: SAL CIPRIANO
Editor asistente: CHRIS CONROY
Editor: IAN SATTLER
Ha pasado casi un mes desde que el primer número de Highway to Hell salió a la venta, así que pedimos disculpas por tomarnos tanto tiempo para publicar este análisis. Hasta hace un par de días pudimos ponerle las manos encima.
Ahora, a lo que nos interesa.
¿Recuerdan su primer amor? ¿Recuerdan a la niña más bonita/popular del colegio? Esa a la que observábamos en secreto, embelesados, con cara de tontos santurrones, mientras imaginábamos las cochinadas deliciosas que haríamos con ella en la cama (y las que ella nos enseñaría. Ooooh). Sabíamos que ella había tenido novios anteriormente (más adinerados, altos y populares que nosotros), y aunque lo resentíamos un poco, pensábamos que eso era garantía de que la damisela fruto de nuestro deseo tendría un gusto adquirido y auténtica pericia en lo que nos interesaba. Sería complaciente, sensual y seductora, pero discreta y digna. Una dama en la calle, y una puta en la cama, como nos gusta.
Como pequeñas hormiguitas laboriosas, empezamos a ahorrar el dinero de la mesada para poder agasajarla con regalos, que al comienzo le dejábamos a la damisela objeto de nuestra pasión de forma anónima (romanticismo adolescente, thou are a STUPID bitch). Cuando caímos en cuenta de que eso no era ni remotamente suficiente, conseguimos un trabajo de medio tiempo que nos permitía costear obsequios más ostentosos, que ahora entregábamos personalmente. Su novio de ese entonces nos golpeaba con frecuencia, pero al final, nuestra patética y torpe perseverancia logró ganar su corazón (el de ella, no el del novio. Eso habría sido más bien incómodo, pensándolo bien).
"¡Jack Bully, deja de golpear a Johnny Nobody ahora mismo! ¿Por qué siempre ME haces esto? Avergonzándome con mis amigas, tratándome como un objeto..."
"Pero nena, este gusano..."
"Guughhh. ¡Ack!"
"¡'Pero' NADA! ¡Me harté de esto, Jack! ¡Terminamos!"
"¡Pero nena...!"
"¿Estás bien, Johnny Nobody?"
"Guughhh. ¡Ack!"
"Eres tan sensible y valiente..."
"Guughhh... Creo que me rompió la clavícula."
"¡Mi héroe!"
Con el tiempo, se redujo la frecuencia de las golpizas (aprendimos a mirar desde las esquinas, y el infeliz ese consiguió novia eventualmente. Luego se casaron, Jack engordó y se quedó calvo, y ahora trabaja en un asadero, disfrazado de pollo gigante). Nuestra añorada damisela, como la mujer digna e impoluta que era, nos hizo esperar TRES MESES (¡tres meses!), antes de entregarse a nuestras oscuras pasiones. Las horas, minutos y segundos no pasaban lo bastante rápido, pero al menos teníamos algo que valía la pena esperar.
POR FIN llegó el día-D (o día-F, si quieren). Ese día con el que tanto soñamos, que tantas veces ensayamos mentalmente. Una, y otra, y otra vez.
Vestíamos un traje formal, compramos una botella del mejor champagne y flores, y compartimos una carcajada nerviosa, todas esas tonterías que tanto gustan a las mujeres. El intrincado (y costoso) rito social era todo lo que se interponía entre nosotros y la dicha total, el paraíso hecho carne. Sudor y placer.
Sorteamos todos los obstáculos que nuestra damisela puso en el camino. Combatimos con valor y asesinamos con coraje al dragón que custodiaba a nuestra princesa. A golpe de espada, nos abrimos paso entre la tupida maleza que era su ropa, y finalmente...
Y eso es exactamente lo que pasó con Lobo: Highway to Hell #1. Scott Ian, uno de los íconos del Thrash metal más reconocibles, que en su haber tiene la canción basada en el Juez Dredd "I Am The Law" (video más abajo), y en la mente de muchos era el candidato ideal para escribir las aventuras del Último Czarniano, es un virgen de la industria del cómic.
Y no es que eso sea una falta gravísima, ya que el cómic aquí descrito no es del todo malo, y los mejores escritores tuvieron que empezar en algún momento. Pero... ¡¡¡¿¿¿SIETE DÓLARES???!!! Olvídense del status de "escritor súper-estrella" que DC trató de colarnos, siete dólares es demasiado por un cómic que, primero, podría haberse contado en menos de 24 páginas y hasta habría quedado mejor (una viñeta por página, un globo de diálogo mediocre por viñeta, y una narrativa torpe y amateur. Welcome back to the '90s!) .Segundo, el arte es menos que satisfactorio. Esperábamos mucho más de Sam "THE MAXX" Kieth, pero la gran mayoría de las 64 páginas del especial parecen más storyboards hechos a la carrera, que por alguna razón, fueron entintados, coloreados e impresos (Ian Sattler: después de tu impecable trabajo como editor de Wednesday Comics, ¡debería darte vergüenza!). Y tercero, para la enorme expectativa que teníamos, Highway to Hell nos quedó mal.
Scott Ian parece tener idea de cuál es el appeal de Lobo (violencia, humor, sexo y heavy metal), pero no se puede tapar el sol con un dedo. Highway to Hell tiene dos o tres momentos entretenidos (el crucero por la Laguna Estigia, la abeja en la playa y la autopista al infierno-pavimentada de buenas intenciones) pero no justifican el elevado precio de portada. Simplemente, es un fanfic CARÍSIMO. Como los completistas neuróticos que somos, el próximo mes volveremos a ver en qué termina la cosa. Vamos a darle a Ian el beneficio de la duda, para saber si Highway to Hell levanta vuelo.
LEGAL DISCLAIMER: La primera vez del escritor de este artículo no corresponde a la descripción que acaba de leer. Fue en un colchón viejo botado en la esquina de una habitación maloliente (la de ella, no la suya), no tenía la más mínima idea de lo que hacía, estaba muy nervioso y no pudo venirse. Cuando volvió a su casa, trasnochado e insatisfecho, se miró al espejo y sonrió con cara de imbécil. Fin.











